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INSTITUTO EN INIESTA

Cuenca, 2000

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Obtenido el encargo a partir de un concurso nacional, el programa constaba de 4.500 m2 de aulas, talleres, biblioteca y gimansio, ubicados en un pequeño pueblo de Castilla la Mancha, de clima extremo, de apenas 5.000 habitantes y con un presupuesto muy recortado.

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El edificio cumple con las premisas de la arquitectura mediterránea. El objetivo es lograr una construcción sostenible mediante el uso de los llamados "espacios intermedios", tan característicos de la arquitectura mediterránea: patios, terrazas, pérgolas... El uso de estos espacios hace posible una construcción sostenible en un clima tan extremo como es la meseta española.

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Las condiciones iniciales fueron un reducido presupuesto y una superficie limitada. El edificio se resuelve en dos plantas. El acceso se realiza en planta baja, y el primer piso completa el programa. A pesar de la limitación de superficie, uno de los logros del proyecto es que consigue resolver todo el programa, y además libera espacio que cede a la ciudad. Estos espacios son el porche de acceso y el patio trasero.

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El sistema estructural utilizado es un sistema de gran economía, necesario dado el bajo presupuesto. Se trata de un sistema porticado, recurriendo a luces controladas. Esta estructura, ajustada a una estudiada retícula, articula el edificio. Es en el gimnasio donde aparecen las mayores luces, superándolas mediante estructura de vigas de madera laminada.

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La materialidad del proyecto busca dialogar con la arquitectura tradicional de la zona, arquitectura predominantemente blanca. Un zócalo de hormigón (bloques de hormigón de nuevo buscando la economía), nos ayuda a absorber las irregularidades de las calles adyacentes.

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El esquema general parte de la idea de concentrar las edificaciones en una parte del solar dando mayor peso a la zona de acceso, puesto que la edificación se ajusta prácticamente a la alineación exterior de la calle. De esta manera se potencian las superficies abiertas de recreo y deporte.

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Se trata, por tanto, de un esquema de espacios macizos que recortan y perfilan los espacios abiertos.

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Sólo un elemento rompe el estricto orden del proyecto: "el ojo del conserje". Un potente voladizo en la vivienda del conserje, de manera que éste pueda observar y controlar todo lo que acontece en las cercanías del edificio. "El ojo que todo lo ve", cuya sombra marca el paso del tiempo.

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Design Credits:


Architecture and interior design by CLAVEL ARQUITECTOS


Partners in Charge: Manuel Clavel Rojo / Luis Clavel Sainz

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In collaboration with: Ignacio Sánchez Pérez

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Photography: David Frutos (BISimages)

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